¬ŅUna progenie espantosa?

Las biotecnolog√≠as actuales no solo ofrecen nuevas posibilidades para la medicina, tambi√©n est√°n transformando lo que entendemos por ser humano. Concretamente, el descubrimiento de la extrema plasticidad de las c√©lulas ‚Äďla posibilidad de intercambiar tipos de tejidos y de regenerar el estado celular embrionario a partir del cual crecemos‚Äď nos obliga a enfrentarnos al hecho de que somos una comunidad contingente de c√©lulas vivas, y desaf√≠a las ideas tradicionales de autoconsciencia e identidad. En este art√≠culo se exploran algunas de estas tecnolog√≠as y sus implicaciones sociales, √©ticas y filos√≥ficas.

Palabras clave: ingeniería de tejidos, células madre, organoides, reprogramación celular, transhumanismo.

La idea de ensamblar un cuerpo humano adulto a partir de componentes, presente en novelas como Frankenstein (1818) de Mary Shelley o la obra teatral R. U. R. (1921) de Karel ńĆapek (que introdujo el t√©rmino robot), sigue enmarcada en la antigua visi√≥n cartesiana del cuerpo como mecanismo. Pero si ha de existir un futuro para seres ¬ęartificiales¬Ľ hechos de carne y hueso, estos ser√°n cultivados en lugar de construidos, emulando al menos parte del proceso por el cual un grupo de c√©lulas madre se convierte en un feto en el √ļtero. A medida que mejora nuestra comprensi√≥n de las t√©cnicas de manipulaci√≥n de¬†c√©lulas vivas, podemos imaginar la creaci√≥n de seres humanos a partir de agregados artificiales de c√©lulas y tejidos.

Sin embargo, ¬Ņen qu√© punto podemos considerar que una intervenci√≥n sobre el proceso de desarrollo humano lo hace artificial? Incluso antes de la fecundaci√≥n in vitro (FIV), ya se hablaba de inseminaci√≥n artificial, mientras que el propio proceso de FIV se enmarc√≥ insistentemente como un proceso tecnol√≥gico a trav√©s de la idea de beb√©s probeta (aunque las probetas, s√≠mbolo de la s√≠ntesis qu√≠mica, no ten√≠an nada que ver con el proceso). Algunas intervenciones ¬ęartificiales¬Ľ actuales que han despertado pol√©mica son la detecci√≥n y selecci√≥n de embriones, la edici√≥n gen√©tica y los supuestos beb√©s con ¬ętres padres¬Ľ resultantes de la transferencia mitocondrial. En cierto modo, las tecnolog√≠as reproductivas potenciales descritas en este art√≠culo solo son el siguiente paso; bien podr√≠a ser que las personas que empiecen su desarrollo con una de estas t√©cnicas sean en el futuro consideradas tan ¬ęnormales¬Ľ como lo son hoy en d√≠a las personas concebidas por FIV. Y tal vez todo ello sea positivo, pero esto no resta urgencia a los debates √©ticos y sociales relacionados con estas tecnolog√≠as.

Reprogramación celular

En 2006, el bi√≥logo japon√©s Shinya Yamanaka y su equipo de la Universidad de Kyoto descubrieron que se pueden revertir c√©lulas maduras y diferenciadas (como una c√©lula de la piel adulta) a un estado similar al de las c√©lulas madre a√Īadiendo solo cuatro genes muy expresados en las c√©lulas madre embrionarias, por ejemplo, utilizando un virus como vector portador de genes. Estos experimentos se realizaron primero con c√©lulas de ratones (Takahashi y Yamanaka, 2006) y despu√©s con c√©lulas humanas (Takahashi et al., 2007). A¬†estas c√©lulas reprogramadas se las conoce como c√©lulas madre pluripotentes inducidas (iPSC, por sus siglas en ingl√©s); en principio, pueden ser cultivadas en cualquier tipo de tejido guiando su desarrollo posterior. El descubrimiento no solo ten√≠a potencial como herramienta para la ingenier√≠a de tejidos, sino que tambi√©n corrigi√≥ lo que pens√°bamos hasta entonces al mostrar que el ¬ędestino¬Ľ de las c√©lulas no est√° fijado, y que el proceso de diferenciaci√≥n no es una v√≠a de sentido √ļnico. Las c√©lulas son mucho m√°s pl√°sticas y vers√°tiles de lo que se cre√≠a. Ahora sabemos que una c√©lula madura tambi√©n se puede transformar directamente en otro tipo de c√©lula por medios similares, sin necesidad de revertirla al estado de c√©lula madre.

¬ę¬ŅEn qu√© punto podemos considerar que una intervenci√≥n sobre el proceso de desarrollo humano lo hace artificial?¬Ľ

Cuando se cultivan in vitro, estas c√©lulas reprogramadas pueden organizarse en versiones aproximadas de las respectivas estructuras y tejidos que formar√≠an en un embri√≥n. Las c√©lulas renales pueden formar peque√Īas estructuras similares a un ri√Ī√≥n; las c√©lulas intestinales forman tejidos ciliados en forma de tubo digestivo; y las neuronas adoptan algunas de las formas del cerebro, como las capas de una pseudocorteza o las yemas del tubo neural (Kim et al., 2020). Estas estructuras pueden servir como sistemas modelo para la investigaci√≥n del desarrollo y como sustrato para probar medicamentos. Se espera que tambi√©n funcionen como piezas de repuesto que se puedan utilizar como injertos. Si estos injertos se cultivan a partir de iPSC del receptor, se evitar√≠an los problemas de rechazo inmunol√≥gico que afectan a los trasplantes de √≥rganos actuales.

Tambi√©n es posible cultivar estas estructuras ¬ęorganoides¬Ľ a partir de c√©lulas madre embrionarias normales (ESC, por sus siglas en ingl√©s) tomadas de embriones FIV descartados. Tanto las iPSC como las ESC son t√©cnicas modernas esenciales para el cultivo y la transformaci√≥n celular. Ya han demostrado ser prometedoras para, por ejemplo, reparar una m√©dula da√Īada (Nagoshi et al., 2019), revertir el deterioro de la visi√≥n (Li et al., 2017) y la audici√≥n (Tang et al., 2020) y restaurar las neuronas cerebrales perdidas por culpa de enfermedades degenerativas (Payne et al., 2015).

Pero las posibilidades van mucho m√°s all√° de la medicina regenerativa. Estos m√©todos pueden proporcionar nuevas posibilidades para el desarrollo de seres humanos. En 2009, Kristin Baldwin y su equipo del Centro de Investigaci√≥n Scripps en California consiguieron crear ratones adultos a partir de c√©lulas de la piel (fibroblastos) de otros ratones (Boland et al., 2009). Reprogramaron las c√©lulas utilizando los factores de Yamanaka e inyectaron estas iPSC en un embri√≥n blastocisto de rat√≥n (un estado temprano del embri√≥n en que empieza a aparecer su estructura), que previamente hab√≠an manipulado para evitar que sus c√©lulas se siguieran desarrollando. Por lo tanto, cada feto de rat√≥n desarrollado a partir de este blastocisto se derivaba √ļnicamente de las iPSC. Cada uno de los fetos creci√≥ hasta convertirse en cr√≠a y naci√≥ por ces√°rea; alrededor de la mitad sobrevivieron y siguieron creciendo hasta la edad adulta sin ninguna anormalidad aparente. En otras palabras, al menos algunas iPSC tienen la capacidad de convertirse en organismos completamente nuevos. No existen razones obvias por las que este enfoque no funcione en c√©lulas humanas, aunque en este momento un experimento as√≠ ‚Äďcon riesgos desconocidos para la salud‚Äď ser√≠a extremadamente poco √©tico y, en algunos pa√≠ses, ilegal.

Los embriones construidos artificialmente (Simunovic y Brivanlou, 2017) suelen crearse a partir de ESC, en lugar de iPSC. Aunque las ESC extra√≠das de la masa celular interna del blastocisto pueden, en principio, convertirse en cualquier tipo de tejido en el cuerpo, no pueden desarrollarse como embri√≥n completo por s√≠ mismas, porque han perdido su capacidad para desarrollar la placenta y el saco vitelino; esto es lo que distingue su ¬ępluripotencia¬Ľ de la ¬ętotipotencia¬Ľ de las c√©lulas embrionarias preblastocisto.

No obstante, se sabe desde hace m√°s de una d√©cada que las ESC no pueden, por s√≠ solas, convertirse en una agrupaci√≥n embrionaria. En un medio de cultivo, se diferenciar√°n peque√Īos grupos para formar la estructura de tres capas que precede a la gastrulaci√≥n: el ectodermo (que forma la piel), el mesodermo (sangre, coraz√≥n, ri√Īones, m√ļsculo y otros tejidos) y el endodermo (aparato digestivo interno). Sin embargo, el proceso suele acabar ah√≠, con estos ¬ęcuerpos embrioides¬Ľ que son solo bolas de c√©lulas con capas conc√©ntricas. En un embri√≥n humano de desarrollo normal, esta triple capa de tipos de c√©lula comienza a plegarse y toma la forma de la g√°strula: la primera aparici√≥n de un verdadero plan corporal. Pero para que esto suceda, es necesario implantar el embri√≥n en la pared del √ļtero, un proceso que se puede imitar toscamente utilizando un biopol√≠mero (col√°geno, por ejemplo) como sustituto del √ļtero. Se podr√≠a llegar m√°s lejos en el proceso de desarrollo a√Īadiendo los otros tejidos que necesitan los embriones. La receta m√°s simple implica solo dos tipos de c√©lula: ESC pluripotentes y las c√©lulas que dan lugar a la placenta, conocidas como trofoblasto. Estas √ļltimas c√©lulas env√≠an se√Īales a las ESC en el √ļtero y las induce a tomar la forma de un embri√≥n gastrulado.

En 2017, Magdalena Zernicka-Goetz y sus compa√Īeros de la Universidad de Cambridge utilizaron esta receta para crear una forma m√°s avanzada de embrioide de rat√≥n (Harrison et al., 2017). A esta mezcla de dos componentes todav√≠a le falta otro tipo de c√©lula extraembrionaria presente en un embri√≥n normal, las c√©lulas endod√©rmicas primitivas. Estas c√©lulas forman el saco vitelino del embri√≥n en el √ļtero y aportan las mol√©culas se√Īalizadoras necesarias para desencadenar la formaci√≥n del sistema nervioso central. En este experimento, el gel utilizado como medio de cultivo pod√≠a actuar como un sustituto aproximado del endodermo primitivo: un sustrato que mantendr√≠a en su sitio al embrioide mientras los trofoblastos hacen su trabajo. Esta estructura compuesta desarroll√≥ la forma hueca de un embri√≥n de rat√≥n gastrulado, en la que el vac√≠o del centro imita la cavidad amni√≥tica que se forma en un embri√≥n normal. En este punto, el embrioide ya era un ¬ęgastruloide¬Ľ.

Muchos de los procesos b√°sicos en la embriog√©nesis temprana de los ratones son iguales que en los humanos, pero el desarrollo se hace muy diferente en la etapa de gastrulaci√≥n: la g√°strula de un rat√≥n no se parece mucho a la de un humano. Sin embargo, no es tan evidente que haya obst√°culos fundamentales para crear embrioides humanos de al menos este nivel de complejidad. Los trofoblastos humanos ‚Äďel ingrediente esencial para lograr una se√Īal como la de la placenta‚Äď se pueden crear ahora a partir de las c√©lulas madre (Kojima et al., 2017). Es m√°s, se han desarrollado trofoblastos humanos como organoides que imitan a la placenta, hecho que acerca la posibilidad de un tejido in vitro que nutra a los embrioides en sustituci√≥n del entorno materno. El bi√≥logo de c√©lulas madre Martin Pera, del Laboratorio Jackson en Maine (EE. UU.), dice que ¬ęno hay raz√≥n para pensar que exista ninguna barrera infranqueable para la creaci√≥n de cultivos celulares in vitro que se asemejen al embri√≥n humano tras la implantaci√≥n¬Ľ (Pera, 2017, p. 138).

Nuevos tipos de vida

Tal vez las barreras no sean t√©cnicas, sino conceptuales. Debemos preguntarnos: ¬Ņqu√© clase de ser vivo es esta entidad? Los embrioides y los gastruloides no son exactamente versiones sint√©ticas de las estructuras equivalentes de la embriog√©nesis habitual, y ninguno de ellos tiene el m√°s m√≠nimo potencial para continuar su desarrollo in vitro hasta convertirse en una cr√≠a animal. Son un tipo distinto de seres vivos. Anticip√°ndose a la evoluci√≥n futura de las rudimentarias estructuras embrioides actuales creadas con c√©lulas humanas hacia formas m√°s complejas como las creadas a partir de c√©lulas de ratones, George Church, de la Universidad de Harvard, ha propuesto llamar a esta familia de objetos vivos presentes y futuros como entidades humanas sint√©ticas con caracter√≠sticas embrionarias (SHEEF, por sus siglas en ingl√©s) (Aach et al., 2017).

La mayor√≠a de los investigadores recomiendan prohibir el uso de entidades con caracter√≠sticas embrionarias creadas a partir de c√©lulas madre con fines reproductivos. Pero incluso aunque no fuera para ¬ęcrear un humano¬Ľ, la investigaci√≥n con embriones humanos ordinarios est√° mucho m√°s limitada; muchos pa√≠ses imponen un l√≠mite de catorce d√≠as al crecimiento in vitro de los embriones. Esta es la etapa en la que los embriones humanos normales desarrollan la ¬ęl√≠nea primitiva¬Ľ que finalmente se convertir√° en el sistema nervioso central: una aproximaci√≥n de lo que constituye una ¬ępersona¬Ľ. Pero es posible que los embrioides y las SHEEF no sigan este desarrollo natural en absoluto. Y si no es as√≠, ¬Ņc√≥mo podemos decidir cu√°l debe ser el l√≠mite para su desarrollo?

En parte por esta razón, no existe consenso sobre cómo legislar sobre la investigación con embrioides y SHEEF. No solo porque su validez ética sea ambigua; no existe una forma estándar de embrioide. Son como queramos crearlos, y las células trabajan con lo que se les proporciona.

Reescribir las reglas

Editar genomas es posible desde los a√Īos setenta del siglo XX: podemos extirpar o insertar genes a voluntad, en ocasiones de especies completamente diferentes. Una t√©cnica llamada CRISPR, desarrollada en 2012 principalmente por los bioqu√≠micos Emmanuelle Charpentier, Jennifer Doudna y Feng Zhang, ha transformado esta disciplina por la precisi√≥n con la que permite seleccionar y editar el genoma (Adli, 2018). CRISPR utiliza las prote√≠nas Cas, una familia de enzimas bacterianas naturales que parten el ADN (normalmente llamadas Cas9, aunque otras tambi√©n tienen usos especializados), para seleccionar y editar genes. Una mol√©cula de ¬ęARN gu√≠a¬Ľ transportada junto a la Cas9 reconoce la secci√≥n elegida del ADN.

G√°strula sint√©tica o gastruloide creada por Madgalena Zernicka-Goetz y sus colaboradores mediante el ensamblaje de c√©lulas madre embrionarias (en magenta) y trofoblastos preplacentarios (azul) dentro de una ¬ęmatriz extracelular¬Ľ sint√©tica (cian) que imita las c√©lulas que faltan del endodermo primitivo, el tercer componente cr√≠tico de un verdadero embri√≥n en fase de gastrulaci√≥n./ Cortes√≠a de Magdalena Zernicka-Goertz y Marta Shahbazi, Universidad de Cambridge

CRISPR es más precisa y económica que otras técnicas de edición genética anteriores. Potencialmente, este método podría ser una potente herramienta para curar enfermedades provocadas por mutaciones en un gen específico (o unos pocos genes), como la distrofia muscular y la talasemia. Los ensayos clínicos en humanos para estos tratamientos ya están en marcha.

Estas terapias genéticas candidatas tratan de alterar los genes en las células somáticas. Sin embargo, cualquier cambio realizado en un gen en un embrión temprano se incorpora a la línea germinal y se transmitirá a las generaciones futuras. Por esa razón, los científicos dudan de la conveniencia de introducir cambios en la línea germinal. Es más, si el proceso de edición provoca cualquier otra alteración en el genoma en esta etapa temprana de desarrollo, dichos cambios se extenderán por todo el organismo a medida que crezca el embrión.

Ya se ha utilizado CRISPR para modificar gen√©ticamente embriones humanos, con el objetivo de ver si es, en principio, posible. Pero su uso para la reproducci√≥n humana est√° prohibido en todos los pa√≠ses que han legislado al respecto, y la comunidad de investigaci√≥n m√©dica casi por completo lo rechazan de pleno. Por ello, qued√≥ sorprendida y consternada cuando, a finales de 2018, el bi√≥logo chino He Jiankui anunci√≥ que hab√≠a utilizado este m√©todo para modificar varios embriones FIV e implantarlos en mujeres, una de las cuales hab√≠a dado a luz a gemelas. Utiliz√≥ CRISPR para alterar un gen llamado CCR5, relacionado con la infecci√≥n de c√©lulas con el virus del VIH, para obstaculizar la entrada del virus en las c√©lulas ‚Äďesta intervenci√≥n entra en conflicto con la idea general de que no se deber√≠a utilizar la edici√≥n gen√©tica a menos que responda a una necesidad m√©dica‚Äď. Para empeorar las cosas, al parecer el trabajo fue bastante chapucero y se produjeron modificaciones del genoma diferentes a las deseadas.

¬ęLos genes no funcionan como ser√≠a necesario para permitir la producci√≥n fiable y predictiva de ‚Äúbeb√©s de dise√Īo‚Ä̬Ľ

Aun as√≠, no existen razones obvias que nos hagan descartar para siempre la edici√≥n del genoma para la reproducci√≥n humana (Greely, 2021). En aquellos casos relativamente raros en los que una enfermedad debilitante est√° causada por un √ļnico gen y las consecuencias de reemplazar la versi√≥n defectuosa por una sana se pueden predecir de forma fiable, esta t√©cnica puede tener un espacio en la medicina reproductiva. Eliminar estas enfermedades de la l√≠nea germinal parece un bien incondicional: tanto la persona que se desarrolle a partir del embri√≥n modificado como su descendencia quedar√°n libres de la enfermedad.

Entonces, ¬Ņqu√© nos impide alterar los genes de los embriones de FIV para seleccionar o mejorar los rasgos del futuro beb√©? ¬ŅPodemos adaptar a la futura ni√Īa (porque podemos seleccionar el sexo) para que tenga el pelo de color rojo vibrante y los ojos verdes, sea inteligente y atl√©tica, elegante y con capacidad para la m√ļsica (una lista de deseos estereot√≠pica para los ¬ębeb√©s de dise√Īo¬Ľ)?

A menudo estas discusiones son ingenuas en t√©rminos gen√©ticos. Rara vez hay una relaci√≥n √ļnica y directa entre los genes y los rasgos, especialmente aquellos que puedan ser objeto de la ¬ęselecci√≥n positiva¬Ľ (ya sea mediante la edici√≥n gen√©tica o la selecci√≥n de embriones FIV utilizando las t√©cnicas actuales de diagn√≥stico gen√©tico preimplantacional, o DGP). La base gen√©tica de atributos como la inteligencia o la musicalidad est√° demasiado dispersa en el genoma, lo que las hace poco susceptibles a la edici√≥n gen√©tica (incluso el color de ojos, que durante mucho tiempo se pens√≥ que estaba relacionado con unos pocos genes, ha resultado tener una base gen√©tica m√°s compleja). Ser√≠a necesario modificar cientos, o quiz√°s miles de genes, y esto no solo ser√≠a poco pr√°ctico, sino que adem√°s acarrear√≠a con toda seguridad consecuencias impredecibles en otros rasgos. Los genes no funcionan como ser√≠a necesario para permitir la producci√≥n fiable y predictiva de ¬ębeb√©s de dise√Īo¬Ľ m√°s inteligentes, fuertes o atractivos.

En cualquier caso, si hemos de llegar a algo remotamente parecido a la fantas√≠a popular de los beb√©s de dise√Īo ‚Äďselecci√≥n gen√©tica por razones no m√©dicas‚Äď llegar√° antes por la selecci√≥n de embriones mediante DGP que por la edici√≥n gen√©tica. Seg√ļn el especialista en bio√©tica Hank Greely, de la Universidad de Stanford, ¬ępr√°cticamente cualquier cosa que puedas hacer con la edici√≥n gen√©tica se puede conseguir mediante la selecci√≥n de embriones¬Ľ.

La normalizaci√≥n y liberalizaci√≥n del DGP (algunos pa√≠ses ya lo permiten para seleccionar el sexo del beb√©) conllevar√≠a problemas √©ticos complejos (Greely, 2016). El canto de sirena de seleccionar al ¬ębeb√© perfecto¬Ľ por DGP puede llevar las expectativas hasta extremos patol√≥gicos. ¬ŅY si el beb√© seleccionado gen√©ticamente para tener una capacidad atl√©tica superior o un gran talento art√≠stico no cumple lo que se promete (como sin duda ocurrir√° en alguna ocasi√≥n, porque estas predicciones son solo probabil√≠sticas)? Adem√°s, una disponibilidad desigual de esta elecci√≥n para los diferentes sectores socioecon√≥micos podr√≠a alterar seriamente la estabilidad e incluso crear una ¬ębrecha gen√©tica¬Ľ social o nacional como la que mostraba la pel√≠cula Gattaca de 1997.

G√°metos artificiales

Debido al gasto, la incertidumbre y el esfuerzo que supone la FIV, parece poco probable que el DGP se convierta en un método reproductivo generalizado a corto plazo, pero esto podría cambiar con la reprogramación celular. Una de las limitaciones clave de la FIV actual es la dificultad de obtener óvulos para la fertilización. Una extracción suele recoger media docena de óvulos utilizables, y no todos ellos se convertirán en embriones viables para la implantación.

La comunidad investigadora internacional qued√≥ sorprendida y consternada cuando, a finales de 2018, el bi√≥logo chino He Jiankui anunci√≥ que hab√≠a utilizado la t√©cnica CRISPR para crear a dos gemelas cuyo genoma hab√≠a sido modificado para evitar la infecci√≥n por VIH. En 2020 el cient√≠fico fue inhabilitado y condenado a tres a√Īos de c√°rcel. En la imagen, He Jiankui explicando los resultados del experimento en un v√≠deo publicado en noviembre de 2018 en el canal The He Lab en YouTube./ The He Lab

Pero las tecnolog√≠as de transformaci√≥n celular podr√≠an permitirnos crear √≥vulos in vitro, mediante la reprogramaci√≥n de c√©lulas som√°ticas para convertirlas en gametos. Esto es m√°s complicado que con la mayor√≠a de c√©lulas, porque los gametos (√≥vulos y espermatozoides) solo tienen una copia de los cromosomas, en lugar de dos. No se crean por divisi√≥n celular (mitosis), sino por un proceso especial llamado meiosis que reduce a la mitad el n√ļmero de cromosomas.

No es nada f√°cil reproducir este proceso en una placa de Petri. Pero la creaci√≥n de √≥vulos funcionales a partir de iPSC ya se ha conseguido en ratones. Lo hicieron Mitinori Saitou y su equipo en Kioto (Saitou y Miyauchi, 2016). Primero transformaron iPSC in vitro en precursores de los gametos llamados c√©lulas germinales primordiales (CGP), que todav√≠a no han pasado por la meiosis y no pueden ser fertilizadas. Luego completaron el proceso de maduraci√≥n in vivo trasplantando las CGP a los ovarios de ratones vivos. Tambi√©n se han producido espermatozoides ¬ęartificiales¬Ľ de esta forma, trasplantando CGP creados a partir de iPSC a los test√≠culos de ratones adultos. Si funciona en humanos, podr√≠a ser el remedio para una baja producci√≥n de espermatozoides, una causa habitual de los problemas de fertilidad.

M√°s all√° de la carne

nos que ofrecen las nuevas tecnolog√≠as de que disponemos para manipular c√©lulas pueden parecer excesivas, incluso alarmantes, pero son bastante conservadoras en comparaci√≥n con lo que algunos cient√≠ficos pronosticaban en los inicios de esta disciplina. En su ensayo de 1929, titulado The world, the flesh and the devil (‚ÄúEl mundo, la carne y el diablo‚ÄĚ), J. Desmond Bernal (1970) discute el potencial de la biotecnolog√≠a en el futuro y especula y extrapola mucho m√°s de lo que la mayor√≠a de cient√≠ficos se atrever√≠an a afirmar hoy en d√≠a. Seg√ļn √©l, m√°s tarde o m√°s temprano conseguir√≠amos librarnos de ¬ęlas partes in√ļtiles del cuerpo¬Ľ y reemplazarlas por aparatos mec√°nicos: extremidades artificiales y dispositivos sensoriales m√°s avanzados, hasta llegar al punto de ser un cerebro vivo conectado a un ¬ęcuerpo¬Ľ m√°quina.

Las especulaciones de Bernal se entienden hoy como parte de la herencia intelectual del movimiento llamado transhumanismo, que pretende utilizar la tecnolog√≠a para extender radicalmente las posibilidades del cuerpo humano. Seg√ļn Max More, director ejecutivo de la compa√Ī√≠a de cri√≥nica Alcor Life Extension Foundation, el transhumanismo ¬ęintenta continuar y acelerar la evoluci√≥n de la vida inteligente m√°s all√° de la forma y las limitaciones humanas actuales mediante la ciencia y la tecnolog√≠a, guiado por principios y valores en favor de la¬†vida¬Ľ (More y Vita-More, 2013, p. 3).

Gran parte del programa transhumanista se ha centrado hasta ahora en extender las capacidades cognitivas y sensoriales utilizando tecnologías médicas y de la información, medicamentos e interfaces humano-máquina. En la actualidad, parece que la propia plasticidad de la carne humana puede convertirla en otra herramienta para los transhumanistas.

¬ęLas ideas transhumanistas desaf√≠an nuestra concepci√≥n de la identidad y nuestra propia naturaleza¬Ľ

¬ŅCon qu√© fin? Los transhumanistas defienden el derecho de los individuos a reimaginar y reconfigurar su cuerpo y su mente, incluyendo el derecho a extender su esperanza de vida y aumentar sus capacidades f√≠sicas y mentales. En general muestran una tendencia libertaria: se centran en los derechos del individuo y proyectan posibilidades en clave ut√≥pica. Pero la mayor√≠a de narrativas sobre este tipo de esfuerzos tienden m√°s bien hacia la distop√≠a. Uno de los peligros del transhumanismo no es que plantee cuestiones y retos excesivos ‚Äďeso ya lo hace la biotecnolog√≠a actual‚Äď sino que a los falsos profetas y a aquellos que fantasean con sue√Īos tecnol√≥gicos les resulta demasiado f√°cil apropiarse de √©l para perseguir sus propias obsesiones.

Pero el movimiento da lugar a reflexiones √©ticas serias. Ya dedicamos mucho esfuerzo a buscar lo que consideramos una ¬ębuena vida¬Ľ: prolongar el per√≠odo de tiempo en el que gozamos de buena salud f√≠sica y mental, cultivar relaciones significativas, aliviar el sufrimiento de otros, respetar la autonom√≠a y los derechos individuales y profundizar en nuestra interacci√≥n intelectual y emocional con el mundo. Si las tecnolog√≠as m√©dicas y de la informaci√≥n pueden ofrecer nuevas oportunidades en este sentido, ¬Ņc√≥mo no va a ser √©tico, sabio y responsable aceptar estas oportunidades?

El principio de redise√Īar el cuerpo para extender sus capacidades no es m√°s que lo que llevamos siglos practicando, al menos desde el desarrollo de las pr√≥tesis y los dispositivos de ayuda a la visi√≥n y la audici√≥n. Ahora podemos crear extremidades artificiales que respondan a impulsos nerviosos o pantallas de seguimiento ocular, as√≠ como dispositivos de radiofrecuencia epid√©rmicos o implantados que pueden monitorizar y transmitir indicadores fisiol√≥gicos. Pr√≥ximamente, las tecnolog√≠as de transformaci√≥n celular pueden hacer posibles cambios morfol√≥gicos mucho m√°s notables en nuestros cuerpos, y la perspectiva transhumanista puede ser una parte √ļtil e incluso esencial del debate sobre qu√© es posible o deseable. Si nos tomamos en serio estas ideas, hemos de reconocer que van incluso m√°s all√° de lo social y lo √©tico; son tambi√©n filos√≥ficas y desaf√≠an nuestra concepci√≥n de la identidad y nuestra propia naturaleza. Nos obligan a reconsiderar qu√© significa ser humano o, en palabras de la te√≥rica cultural americana Susan Merrill Squier (2004), a ¬ęredibujar al ser humano¬Ľ.

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© Mètode 2022 Р111. Transhumanismo РVolumen 4 (2021)

Source: metode.es

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