Mujeres y ciencia: una cuestión no resuelta

“Mujeres y hombres son igualmente capaces de contribuir a la excelencia intetelectual, científica y tecnológica”. Con esta premisa nació en 2001 la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT). AMIT-MuCVal es el nodo que abarca la Comunidad Valenciana y Murcia, que colabora con diversas entidades y participa activamente en órganos de asesoramiento y con las unidades de igualdad de las universidades, entre otras actividades.

Todavía hoy, veinte años después de su creación, se justifica la necesidad de esta asociación ante las cuestiones no resueltas que todavía encontramos. Por ello desde AMIT, y desde su nodo AMIT-MuCVal, trabajamos “para aumentar el número de mujeres en diversos ámbitos”, tal como recojen nuestros fines fundamentales, y no menos importante, reclamamos la paridad en todos los ámbitos de la ciencia.

Ante la celebración del Día dela Mujer y la Niña en la Ciencia, ofrecemos un repaso de algunas de estas cuestiones todavía pendientes en las que es necesario continuar trabajando.

1. La construcción de los roles de género en la sociedad occidental

Partimos del proceso de socialización diferencial (que comienza incluso antes del nacimiento), incluyendo juegos y juguetes, la influencia de la familia, del entorno social y del proceso educativo, que lleva al desarrollo diferencial de habilidades y conductas que, a su vez, conduce a los roles diferenciales en la vida privada. Y que lleva a las posibilidades y expectativas diferenciales –objetivas y subjetivas– en la elección de carreras, puestos de trabajo en general, etc.

2. Invisibilizaciones y obstáculos.

 La identificación, desde hace años, de cómo se trasmiten los estereotipos de sexo en los libros de texto, en las actitudes diferenciales de profesoras y profesores, de los equipos de investigación hacia las chicas y los chicos, nos adentra en las múltiples invisibilizaciones.

En primaria y secundaria se ha puesto de manifiesto la ausencia de referentes femeninas, que serviría de identificación y estímulo para que niñas y adolescentes se acercaran a las carreras STEM. Las científicas no aparecen en los libros de texto, como tampoco hay ejemplos o ejercicios que tuvieran más que ver con la vida cotidiana.

#NoMoreMatildas

A este respecto, el año pasado AMIT realizó la campaña #NoMoreMATILDAS para sacar a la luz tantas mujeres científicas ninguneadas, a las que se les usurpó sus descubrimientos, sus tesis doctorales, etc. Esta historia no es reciente, a las astrónomas del siglo XVIII, por poner un ejemplo, ya les robaba la autoría su padre, hermano, esposo….

Según datos de la ONU, menos del 30% de los profesionales de la investigación son mujeres. Según los últimos datos disponibles del Ministerio de Educación y Formación Profesional, en el curso 2018/19 el 55,2% de los matriculados en grado eran mujeres, pero las disciplinas no están distribuidas de manera uniforme: mientras que en Ingeniería eran el 24,8%, en Ciencias de la Salud representaban el 70,3%.

Además, durante la carrera académica o investigadora, las mujeres se van descolgando por diversas circunstancias. Es el llamado techo de cristal, presente también en otros sectores de la sociedad.

En el ámbito más específico de AMIT MucVal, cuyas socias son docentes e investigadoras, se sufren muchas invisibilizaciones. AMIT MucVal detecta, analiza, denuncia y propone alternativas a muy diferentes cuestiones. En ocasiones hemos señalado la baja o inexistente presencia de mujeres científicas en mesas redondas y paneles científicos a los organizadores de estos eventos.

3. Lenguaje inclusivo.

El lenguaje construye la realidad, un universo de discurso en masculino excluye a las mujeres psicológica y sociológicamente. El uso impenitente del genérico masculino tiene consecuencias que bien conocemos: el discurso se dirige a los varones y las mujeres no se sienten llamadas.

Las instituciones públicas que son las que deberían tener un comportamiento ejemplar no siempre están a la altura y a pesar de los esfuerzos realizados nos encontramos con convocatorias de ayudas, premios, etc., que siguen sin utilizar el lenguaje inclusivo.

Un ejemplo reciente, los Premis Jaume I: años atrás nos reunimos con los organizadores para mostrarles la baja presencia de mujeres premiadas y, también, que las convocatorias debieran ser en lenguaje inclusivo.

Hemos ido avanzando, pero en la nueva convocatoria de premios 2022 el lenguaje sigue siendo no inclusivo. Los Premis Jaume I, al parecer, se dirigen a candidatos, premiados, empresarios, etc.

4. Las dificultades en la promoción y desarrollo de la carrera docente y/o investigadora.

Según datos del Eurostat en 2018 en la Unión Europea sólo el 16,6% de los puestos de dirección en las empresas son mujeres, el 14,3% en España ¿Cuáles son las causas de la infrarrepresentación de las mujeres en cargos de decisión? ¿Por qué esa distancia entre el inicio de las carreras y los puestos que llegan a ocupar?

Ahí surgen las contradicciones entre el modelo de ciencia y el modelo de sociedad, afloran las discriminaciones sexistas entre la división todavía dicotomizada espacio público versus espacio privado. La conciliación entre vida pública y privada parece que sigue siendo más importante para mujeres que para hombres, productos ambos de la socialización diferencial. El reparto desigual de tareas en la pareja, y también en la familia (los cuidados en general siguen siendo atribuidos y asumidos por las mujeres). En una encuesta del uso del tiempo del INE del año 2010, el tiempo dedicado al hogar y familia era cuatro veces superior en mujeres que en hombres. Hemos detectado y analizado que esto supone para las jóvenes investigadoras y/o docentes un coste emocional, tienen dificultades para con la exigida movilidad, retrasan la maternidad, la interrupción y retorno a sus lugares de trabajo frena también su promoción, etc. el ejercicio de la maternidad produce efectos negativos que se observan en la brecha salarial, así como en el retraso de la promoción.

La mayor valoración de la vida privada obedece a la conformación diferencial que se ha originado en el proceso de socialización. Los aspectos psicológicos son también muy importantes al analizar las dificultades de integración de las mujeres en el modelo masculino de ciencia. Las mujeres experimentan, por ejemplo, el síndrome de impostura: la baja autoconfianza se compensa con asumir más y más trabajo. En la dificultad para tomar decisiones (pues su comprensión de la organización del equipo es más horizontal que vertical).

Hay que observar quien hace qué en un equipo de investigación. En ocasiones se tiende a ocupar a las mujeres en tareas menos cualificadoras.

5. Violencia y acoso

Hasta ahora no se había focalizado mucho en el acoso en estos ámbitos. Hay diversos tipos de acoso: el directo tiene lugar cuando se ofrece promoción laboral o curricular a cambios de favores sexuales. Pero también cuentan los tocamientos, las insinuaciones, las miradas, los tonos de voz, las bromas sexuales y, muy importante, pues redunda en la autoestima de las mujeres, los menosprecios: sea relativos a la capacidad de estas para dedicarse a la ciencia, sea relacionadas con la supuesta imposibilidad de dedicación de las madres por tener que atender a los hijos.

Sí son bien conocidos los abusos de profesores a alumnas y becarias, cada vez más denunciados y reconocidos. Pero de las investigaciones de campo, en antropología o arqueología, tenemos pocos datos.

© Mètode 2022

Source: metode.es

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