Legalidad y control de calidad a nuestro favor

AgroMatrix Systems for Agricultural Marketing

Beneficio en el cumplimiento.

MVZ M en C. Shalaiko Christian Carlin Valderrabano.
Gerente Técnico.

Ing. Manuel Anguiano Maldonado.
Coordinador de Producción y Sistema de Gestión de Calidad.

IMVZ M. en C. Ivan Juárez Rodríguez.
Profesor de la Facultad De Medicina Veterinaria y Zootecnia – UNAM. MVR Autorizado SADER – SENASICA.

En el ejercicio profesional requerimos del uso de los diferentes fármacos o aditivos que empleamos en la medicina veterinaria y en la producción animal (a nivel industrial o individual), ante los desafíos, en ocasiones se piensa más en el resultado – objetivo que se busca; mejoría de la salud o mejora de los indicadores productivos. Pero ¿cuántas de esas veces los responsables de la prescripción pensamos en la estrecha relación de un marco legal y el control de calidad con el beneficio al consumidor?

La pregunta invita a reflexionar, y a pesar de que las circunstancias y exigencias de los objetivos (productivos o de salud) son apremiantes, los tópicos de la pregunta suelen pasar a un segundo término en la mente del decisor, lo cual no significa que en la realidad, a nivel de campo de acción, quedemos exentos de que un control de calidad del producto comercial y su principio activo, aunado al marco regulatorio, pudieran estar jugando en la dirección opuesta o a favor de lo que se busca como resultado.

En el tema de control de calidad hablamos de diferentes requisitos que debieran cumplirse y vigilarse, pero siendo sinceros, en la mayoría de las veces únicamente se descansa en una confianza ciega de quién compra, en quién vende. Se debe saber que existen ciertas premisas que debieran permitir que tal confianza se apoye en evidencia, por ejemplo, la ahora SADER (antes SAGARPA) dentro de sus funciones de vigilancia y conforme al marco legal y regulatorio, ha continuado un proceso de Certificación de las Buenas Prácticas de Manufactura que exigen desde el 1 de mayo del 2018 (Oficio Circular B00.02.01.004/2018, dirigido a la industria farmacéutica) que las empresas cumplan con diferentes puntos que versan en un buen control de calidad, que por mencionar un punto de gran relevancia es el contar con un Laboratorio de Control de Calidad Interno (aprobado y por ende auditado por la Secretaría) que verifique con técnicas también aprobadas por el SENASICA, de la calidad de cada lote producido para su venta y utilización. Cabe aquí el preguntarnos ¿Verificamos, como consumidores tal cumplimiento en nuestros proveedores y productos? ¿Nos ocupamos en ello más que preocuparnos?

El tan acostumbrado Certificado de Calidad que comúnmente nos daba cierta confianza del proveedor, ahora también requiere que un profesional en la materia (ej. QFB, QI, titulado y con cédula profesional) esté aprobado también por la SADER – SENASICA a efecto de demostrar capacidad técnica y con ello plasmar su firma y sello que dé certeza del proceso que audita; el producto comercial de nuestro interés.

La SADER – SENASICA, guarda un padrón de laboratorios de calidad y a su vez también de responsables de laboratorio aprobados. Aunque la Secretaría, da la oportunidad de que las empresas elaboradoras (en este caso; fármacos y aditivos) contraten servicios de Control de Calidad Externos, sin intención de menospreciar un servicio, debe destacarse que las empresas que invierten en su propio Laboratorio de Control de Calidad Interno, tendrán siempre el hándicap a favor de una velocidad de respuesta más rápida y especializada en sus propios principios activos y por ende de sus propios productos.

Aquí preguntamos ¿Cuántas empresas debieran ya tener dicha certificación, laboratorio aprobado y profesional aprobado? ¿Será importante en la cadena de valor del producto?

Como se puede apreciar, estimado lector, el tema de calidad nos llevó de la mano hacia un ámbito legal, lo cual no es una obra de la casualidad si no de la causalidad, esto es, la Secretaría, sabe que una mayor exigencia a la industria que provee de fármacos con registro o autorización, son necesarios para el diario vivir de nuestra amada industria, los cuales deben de contar mínimamente con el cumplimiento de sus reglas para que así y en palabras de la propia SADER – SENASICA: Sin menoscabo de lo que establece la Ley Federal de Sanidad Animal, su reglamento y otras regulaciones complementarias, las buenas prácticas participen seriamente en la disminución de los peligros y riesgos físicos, químicos y biológicos en las unidades de producción primaria.

Con la expresión anterior es de destacar la importancia de que los productos que busquemos sean de mayor calidad, pues además contribuyen a disminuir riesgos que son una preocupación constante en la gerencia de la cadena productiva, esto es, riesgos de contaminación química (moléculas no deseadas o prohibidas) o biológica (diseminación de patógenos endémicos o exóticos), donde el compromiso de un proveedor consiente y comprometido con sus clientes debe llevarlo a invertir recursos económicos y humanos en controlar dichos riesgos.

En la cadena de valor de los productos, también se encuentra la importancia de un consumidor informado y educado en pro del bienestar de la salud animal y humana, el cual con una actitud relajada ante el tema de calidad y la legalidad de los productos puede poner en riesgo el objetivo productivo o la propia salud. Como ejemplo de lo anterior citaremos lo que sucede actualmente con los medicamentos para uso humano en México, según datos del 2019 (Unión Nacional de Farmacéuticos de Farmacias, UNEFARM), el mercado apócrifo de medicamentos representa un 9% del universo de medicamentos que se consumen, un lucro ilícito de 16 mil 650 millones de pesos, en perjuicio de los consumidores, que ponen en riesgo su salud e integridad, visto de otro modo, víctimas de mercaderes sin escrúpulos que facilitan productos farmacéuticos totalmente cuestionables o fuera de la ley y marco regulatorio (sin registro o trazo legal, dudosa calidad, dudosa concentración y procedencia, falsificaciones, caducos, sin receta, con principios activos prohibidos [para la especie, fin zootécnico o el uso animal], entre otros). Desde la óptica de las preguntas ¿por cuánto nos jugamos la salud o el objetivo que buscamos?

El párrafo anterior es una panorámica muy amplia que invita nuevamente a la reflexión de lo que pudiera estar sucediendo en la industria de la producción animal, donde diversos profesionistas nos encontramos involucrados como defensores de la salud, la legalidad y normatividad, y por otra parte como partícipes de un ilícito que no exime de responsabilidad por el simple hecho de creer en la palabra de quien solamente vende.

Esperamos que el efecto de esta lectura nos lleve a considerar seriamente nuestro papel en la vigilancia de la legalidad y calidad de los productos, que sin duda es una inversión de quién produce, vigilado por la ley, en beneficio de quien consume, todo lo cual es responsabilidad de todos; quien prescribe, recomienda, produce y consume.

Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno

Source: bmeditores.mx

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