Finlandia construye una instalación para almacenar residuos nucleares durante 100.000 años

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Finlandia está a punto de abrir el primer depósito permanente del mundo para residuos nucleares de alto nivel. ¿Cómo lo ha conseguido cuando otros países han fallado?

Está situado en una isla de la costa occidental de Finlandia. Onkalo , «cavidad» o «fosa» en finlandés, será el primer vertedero permanente del mundo para residuos nucleares de alto nivel, un gran logro para Finlandia.

Dentro de unos años, las barras de combustible gastadas de los reactores, encerradas en gigantescos barriles de cobre tan altos como jirafas, llegarán allí por medio de un ascensor antes de que vehículos robotizados las lleven a uno de las docenas de túneles de eliminación sin salida que formarán un nido de hormigas en el lecho rocoso.

Después de enterrar entre 30 y 40 barriles de cobre en el suelo del túnel, se taparán los agujeros con bentonita, una arcilla que absorbe el agua. Cada túnel se rellenará con más bentonita y se sellará con hormigón. Los barriles comenzarán entonces su larga vigilia. Deberán permanecer inalterados durante 100.000 años, incluso cuando el calentamiento del clima de los próximos siglos dé paso a la próxima era glacial.

Según ellos es la eliminación definitiva, en el lecho rocoso estable de Finlandia, a 430 metros bajo tierra, a 420 metros bajo el nivel del mar.

Dos de los cuatro reactores de Finlandia están en Olkiluoto. Una vez que el nuevo reactor de Olkiluoto se conecte a la red a finales de este año, la energía nuclear representará más del 40% de la electricidad del país.

Esta electricidad tiene un inconveniente: las barras de combustible de uranio gastado, calientes y altamente radiactivas. En Finlandia, las barras se enfrían durante décadas en piscinas de agua; en otros países se almacenan en barriles de hormigón y acero. De cualquier forma, el almacenamiento en superficie es vulnerable a accidentes, fugas o descuidos durante los miles de años que los residuos siguen siendo peligrosos.

Sin una solución a largo plazo, los residuos se acumulan. Finlandia tenía unas 2.300 toneladas de residuos en 2019, y unas 263.000 toneladas de combustible gastado se encuentran en instalaciones de almacenamiento provisional en todo el mundo, según estima un informe de este año del Organismo Internacional de Energía Atómica.

Muchos expertos consideran que los depósitos profundos permanentes como Onkalo son la mejor solución, pero conseguir la aceptación de la comunidad suele ser un obstáculo.

Sin embargo, Finlandia ha tenido muy pocos problemas con Onkalo, que el gobierno aprobó como emplazamiento en 2000. Ayudó el hecho de que los habitantes de Eurajoki, la ciudad más cercana a Onkalo y a los reactores próximos, se sintieran cómodos con la energía nuclear, todos tienen un pariente o conocido que trabaja en el sector.

Pero los expertos afirman que el éxito de Onkalo también refleja unas condiciones culturales y políticas únicas en Finlandia: gran confianza en las instituciones, compromiso de la comunidad, ausencia de centros de poder a nivel estatal y equilibrio de poder entre la industria y las partes interesadas.

Los geólogos afirman que el lecho de roca de Onkalo ha permanecido estable en su mayor parte durante los últimos mil millones de años, aunque existen pruebas de que se produjeron terremotos durante los últimos 10.000 años, cuando los enormes glaciares se retiraron al final de la última edad de hielo y el lecho de roca se recuperó.

Los científicos no esperan que se produzcan terremotos importantes en la región hasta después de la siguiente edad de hielo.

Uno de los principales problemas son las filtraciones de agua. Pero afirman que si el agua pudiera filtrarse en el depósito, tendría que superar la bentonita y el cobre para llegar al combustible gastado.

Tras llegar a Onkalo, el combustible gastado se desembalará en una planta de encapsulación. En una sala de acero inoxidable rodeada de muros de hormigón de 1,3 metros de grosor, unos robots aspirarán el agua que haya quedado en las barras de combustible durante su estancia en las piscinas de almacenamiento y las sellarán dentro de un recipiente de hierro fundido anidado dentro de otro de cobre. Se inyectará argón entre los dos contenedores para crear una atmósfera inerte y se soldará el contenedor de cobre.

Además de los propios contenedores, la bentonita que los rodea también impedirá el escape de radionucleidos, según los reguladores. El mineral no sólo mantiene alejada el agua, sino que también impide que los microbios lleguen a la superficie del contenedor.

El cobre se corroe lentamente, y para cuando las aguas subterráneas lleguen a las profundidades de Onkalo, las reacciones químicas o microbianas habrán consumido todo su oxígeno disuelto, haciéndolo menos reactivo. Pero hay opiniones en contra que afirman que es sólo cuestión de tiempo, entre décadas y siglos, que los cofres de cobre sin aleación empiecen a agrietarse en Onkalo.

Si todas estas barreras fallaran, los residuos que se escaparan se enfrentarían a un último impedimento: las décadas que tardarían en migrar a la superficie, con los niveles de radiactividad descendiendo todo el tiempo.

Más información: www.science.org (texto en inglés) – www.posiva.fi

Source: ecoinventos.com

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