Componentes de la ganadería de traspatio

AgroMatrix Systems for Agricultural Marketing

Francisco Alejandro Alonso Pesado
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Elizabeth Rodríguez de Jesús.
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Introducción.

La actividad ganadera del país ocupa el segundo lugar en los núcleos agropecuarios, principalmente de ganado bovino y de doble propósito; esta actividad pecuaria presenta variantes significativas en razón a la localización en las diferentes zonas del país, al tamaño de los hatos y al nivel de participación del mercado(1).

Más de la mitad de la superficie del país pertenece a ejidos y comunidades, una gran mayoría de las selvas, bosques, zonas desérticas y suelos de labor son propiedad social(1).

En las casi 32 mil comunidades y ejidos, más de 5.6 millones de ejidatarios, comuneros y posesionarios producen para la nación y, en algunos casos ofertan sus productos al mercado internacional(1).

De acuerdo al informe “La Ganadería Familiar en México”, publicada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) y el Colegio de Postgraduados (CP) en 1988, se señaló que la ganadería familiar se encuentra al interior del sistema de economía campesina, particularmente en comunidades y ejidos, esta economía se caracteriza por establecer fuertes lazos en el núcleo familiar, mismo que está constituido por personas de diferente edad y sexo, además cohesionado por lazos de parentesco muy cercanos y con una clara distinción de actividades productivas a pequeña escala, bajo una óptica de distribuir riesgos y oportunidades en diversas actividades agrícolas, ganaderas, de servicios y venta de fuerza de trabajo(1).

Sus unidades de producción pecuaria son de pequeña escala y manejan varias especies al mismo tiempo como vacas, borregos, cabras, aves de corral, cerdos, entre otras especies(1).

Una parte importante de sus conocimientos tecnológicos son tradicionales y su fin más importante es el bienestar del núcleo familiar.

Las actividades agrícolas que se llevan a cabo en ejidos y comunidades, son generalmente para el autoconsumo, de esta agricultura se aprovechan esquilmos agroindustriales, pastoreo de áreas no aprovechables y residuos de cosechas agrícolas para alimentar a sus animales domésticos como vacas, cerdos y otras especies(1).

Los productores de ejidos y comunidades agrarias son en su mayoría tradicionalistas, generalmente no organizados para la adquisición de insumos y venta de sus mercancías, el tamaño de sus rebaños, piaras o hatos, se ve seriamente acotado por la escasez de recursos económicos y el tamaño de sus superficies(1).

La mano de obra básicamente procede de la familia la cual no percibe un salario como tal, sino que recibe los beneficios de su pequeña empresas, como son alimentación, alojamiento, vestido y educación(1).

La comercialización de sus productos se realiza a través de intermediarios o mediante la venta de bienes y servicios directamente a los consumidores(1).

La tecnología que usan es relativamente simple, aunque conservacionista del medio ambiente y autosustentable. Sus alternativas tecnológicas son escasas y en ocasiones inaccesibles por el reducido volumen de producción como consecuencia de su pequeño inventario de semovientes(1). Un número elevado de sus instalaciones son rudimentarias y anexas a la casa familiar (ganadería de traspatio), de la cual se aprovechan muros y facilidades de servicios (agua, luz, drenaje y alumbrado público)(1). Ante este panorama general el trabajo aborda el tema “Componentes de la ganadería de traspatio”.

Material.

Se recabó información de fuentes secundarias, esta información se sintetizó y desarrolló.

Desarrollo del trabajo.

Hablar de ganadería campesina, significa hablar de un 82 por ciento del total de las unidades de producción de ganado en el país, lo que deja ver claramente que la cría de animales en comunidades campesinas es relevante en el escenario de la producción ganadera de México. Además, afirmando que la ganadería manejada por las unidades de producción campesina viene cumpliendo con múltiples objetivos y ha contribuido a la permanencia del sistema productivo mediante diversas funciones(1, 2).

Componentes del traspatio.

Diversos especialistas y autores conocidos, coinciden en que al interior de la estrategia familiar de las comunidades en distintas regiones del país, las unidades de producción familiar agrupan una estrategia conformada por una producción de traspatio, es decir, la agricultura donde se reconoce la milpa con cultivos asociados; la ganadería mayor (bovinos); la ganadería menor (ovinos, caprinos, cerdos y aves); la pesca ribereña (gran variedad de especies de peces, así como ostión, pulpo, caracol y langosta); la cacería (venados, armadillos, iguanas, jabalís para consumo de carne); la recolección de frutos, plantas medicinales y leña; además de servicios de ecoturismo y turismo (recorridos de observación de biomas, buceo, pesca, kayak, etcétera).

La ganadería de traspatio, como un ámbito que permite la reproducción de la ganadería familiar, es un elemento (la ganadería de traspatio) de funcionamiento de la ganadería familiar campesina(1).

El conjunto de actividades al interior de la ganadería de traspatio resultan altamente productivas en razón a su limitada superficie, ya que hacen continuas y diferentes aportaciones a las unidades domésticas familiares; implica un trabajo basado en una gran variedad de productos, durante el ciclo productivo como el de la milpa – frijol – calabaza – sandía(1).

En el traspatio, se manejan en general pequeños grupos de animales domésticos, los productores realizan este manejo aprovechando los recursos disponibles regionales y el conocimiento tradicional(1).

Las contribuciones que el traspatio aporta a la economía doméstica son variadas, múltiples y considerables, y estas contribuciones se presentan en ahorros, o bien como pequeños ingresos económicos, y que en algunas producciones como las de leche, son continuos. Así como el sustento básico de satisfactores para la dieta tradicional familiar. Además, se posibilita el intercambio de productos producidos y cosechados entre familiares y vecinos, o incluso comercializarlos en mercados locales(1).

Entre las actividades productivas de traspatio llevadas a cabo en ejidos y comunidades resaltan principalmente la cría y desarrollo de aves de rancho como gallos, gallinas, guajolotes y guajolotas para autoconsumo de la familia, en una gran mayoría de casos(1).

Los integrantes de la familia participan activamente en el establecimiento, cuidado y manejo de animales y vegetales y de esta manera obtienen frutas, flores, semillas, tubérculos, legumbres, así como productos pecuarios, tales como leche, carnes, huevo, lana y otro conjunto de satisfactores(1).

Los bienes y servicios originados en el proceso productivo del traspatio contribuyen a la seguridad alimentaria y a los ingresos de las familias campesinas, favoreciendo, hasta cierto punto, mejorar su poder de compra y en cierta forma mejorar su calidad de vida, es así que se recrean los roles y las prácticas familiares garantizando que las actividades se lleven a cabo en un círculo virtuoso y se obtengan los bienes de autoconsumo(1).

El traspatio es una actividad agropecuaria popular que se lleva a cabo con la cría y producción de bovinos de carne y leche, con la cría y producción de gallinas, guajolotes, “cochis” (cerdos), cabras y ovejas(1).

Un porcentaje importante de las mujeres de las unidades de producción campesina se encargan de la cría, desarrollo y manejo de los animales, este porcentaje disminuye en la producción de leche y carne de bovino, que es una actividad realizada preponderantemente por hombres, especialmente en el pastoreo que traspasa el área de traspatio. Sin embargo, las mujeres son quiénes, generalmente, dirigen la actividades productiva(1).

La cría y cuidados de semovientes de traspatio es en ocasiones, una caja de ahorros, ya que bajo condiciones familiares difíciles venden sus animales o crías para enfrentar problemas de muerte de un familiar, enfermedades en la familia, adquisición de útiles escolares para sus hijos, financiar fiestas especiales como: bautizos, bodas y cumpleaños(1).

El manejo en estas unidades de producción se contempla como tradicional, ya que no existen bienes de capital de alta tecnología orientados a una alimentación científica, a un control de las enfermedades, a la genética, a la reproducción y a la comercialización de productos(1).

En este tipo de producción de traspatio, un número alto de corrales se tipifican como tradicionales, este tipo de corral es preferido por las mujeres en virtud de que se facilita mantener a los animales encerrados. Los corrales tradicionales generalmente son construidos por el jefe de la familia con diversos recursos de las zonas productoras.

El corral tradicional generalmente consta de una pequeña superficie (aunque esto varía de acuerdo de la región) con una puerta de acceso para el paso de los integrantes de la unidad familiar para realizar las diferentes labores de producción. Al interior del corral tradicional las mujeres construyen con materiales de la región espacios “chitos” para que las gallinas y guajolotas ovopositen y empollen(1).

Otros materiales anexos al corral son telas de gallinero; en ocasiones para el techo de los animales se construyen enramadas con ramas frescas y secas de palma, sobre todo en el trópico(1).

La alimentación de los animales es tradicional, sus materias primas son granos de maíz entero o quebrado, tortillas remojadas, desperdicios caseros principalmente de verduras, esquilmos y otros ingredientes.

Esto determina que las inversiones de dinero, en estas unidades de producción, se vean ampliamente limitadas(1). El alimento constituye el insumo más caro en la actividad pecuaria.

La posibilidad de venta de los productos de esta actividad campesina se sustenta en el reconocimiento por parte de los consumidores de que estos productos (leche, carne, huevo, queso) son saludables, ya que proceden de animales manejados de forma natural(1).

En este sistema de producción es limitada la vacunación y desparasitación(1).

Hay regiones del país, que en el sistema de producción familiar, se llevan a cabo tratamientos de las enfermedades mediante el uso de remedios caseros(1). Sin embargo, la tendencia actual es que en estas unidades de producción, el uso de fármacos y biológicos es cada vez mayor para el tratamiento de enfermedades.

Conclusiones.

El fortalecimiento de los sistemas de producción ejidal y comunal, es clave para: a) reducir la pobreza y mejorar la seguridad alimentaria del país y de la población del campo; b) dinamizar la economía rural; c) contribuir con valor agregado a las localidades, zonas y regiones del país; d) paliar la migración; e) promover la conservación del recurso natural; f) aprovechar las ventajas de la creciente demanda de productos pecuarios en el mercado interno y externo; y g) contribuir a una mayor equidad(1). Por lo tanto, uno de los elementos para cumplir con estos propósitos es conocer los componentes del subsistema de traspatio, en el marco de la economía campesina.

Es tarea inmediata reconocer el valor del trabajo de la mujer en las unidades de producción familiar, además de integrar sus capacidades laborales en actividades productivas opcionales. En las unidades de producción campesina el trabajo de la mujer es básico para el sostenimiento del traspatio(1).

Ningún país puede ser próspero si no tiene un sector agropecuario, social y económico dinámico, y ambientalmente sustentable(1).

Las comunidades rurales e indígenas productoras de bienes agrícolas y pecuarios y oferentes de servicios aportan al país su diversidad económica y cultural estableciendo un panorama civilizatorio, que desde su pluralidad, son el punto de partida para el desarrollo rural sustentable y soberanía nacional alimentaria en el marco de una economía globalizada(1). De ahí la importancia de estudiar, como un punto más, los componentes del subsistema de traspatio, sin desconocer los otros elementos de la economía campesina, que son de enorme relevancia.

Literatura citada.

1. Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA). Cámara de Diputados LXIII Legislatura. La ganadería en ejidos y comunidades. Situación y perspectivas. Dirección de Estudios sobre la Soberanía Alimentaria. Elaboró: Lic. Jorge Salazar Sánchez. Palacio Legislativo de San Lázaro. México, Ciudad de México. Junio de 2018.

2. Soriano R., Bonilla O., Arias L., Haro J., “Producción Animal de pequeña escala en el territorio de Santa Catarina Tayata: Sociedad, Medio ambiente y sustentabilidad a nivel comunidad” en Alternativas para el desarrollo sustentable de la ganadería, coordinado por Beatriz Cavallotti V. Universidad Autónoma de Chapingo. México, 2007 pp. 81 – 89.

Artículo publicado en Entorno Ganadero

Source: bmeditores.mx

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